La selección de Ecuador firmó una gesta memorable de este Mundial 2026 al remontar y vencer por 2-1 a la poderosa Alemania en el Estadio Nueva York Nueva Jersey.
La fe mueve montañas y el fútbol premia la valentía. En una tarde que quedará grabada con letras de oro en los libros del balompié sudamericano.
El triunfo en la última jornada del Grupo E no solo desató la locura de los miles de aficionados de la Tri, sino que selló una clasificación histórica a los dieciseisavos de final como uno de los mejores terceros de la fase regular.
Un mazazo alemán y la inmediata rebeldía de Angulo
El libreto inicial pareció una pesadilla para los dirigidos por Sebastián Beccacece. Alemania, que saltó al césped con la tranquilidad de tener el liderato asegurado, golpeó al minuto y 50 segundos.
Aleksandar Pavlović pescó una pelota aérea tras un lateral, habilitó a Florian Wirtz y este asistió con sutil elegancia a Leroy Sané, quien sacó un derechazo seco para batir las redes.
El tanto de Sané se convirtió en el segundo gol más rápido en la historia alemana dentro de las Copas del Mundo, solo por detrás del registro de Ernest Lehner en 1934.
Cualquier otro equipo se habría desmoronado, pero la Tri sacó a relucir el orgullo que le había faltado en las jornadas previas de este Mundial 2026.
Apenas siete minutos después, al 9, la presión alta dio sus frutos: Pedro Vite asfixió la salida germana, recuperó el balón y asistió a Nilson Angulo.
El atacante se acomodó para su pierna derecha y, con una asombrosa frialdad ante la salida del mítico Manuel Neuer, colocó la pelota lejos de su alcance para desatar el estruendoso grito de «¡Sí se puede!» en las tribunas.
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Intensidad por las bandas y el renacer de la Tri en el complemento
Ecuador firmó sus mejores pasajes del torneo apelando a la velocidad por los costados con las sociedades de Piero Hincapié y Angulo por izquierda, junto a Alan Franco y John Yeboah por el sector derecho.
Alemania, sin embargo, respondía con transiciones rápidas comandadas por Felix Nmecha, Wirtz y Jamal Musiala, obligando a un repliegue milimétrico de la zaga sudamericana.
Tras un bache de imprecisiones en el arranque del segundo tiempo, la intensidad regresó para el tramo final del duelo en el Mundial 2026.
El capitán Enner Valencia avisó con un misil de media distancia que Neuer contuvo con lo justo, mientras que Hernán Galíndez se vistió de héroe en el área contraria al descolgar un peligroso centro pinchado de Wirtz.
La insistencia ecuatoriana merecía el premio mayor: al 72, Gonzalo Plata perdonó de forma increíble abajo del arco tras un centro quirúrgico de Moisés Caicedo que nació de un titubeo de la zaga europea.
La estocada final y un hito para los libros de la FIFA
El combinado de la mitad del mundo no dejó de buscar el arco rival y, en una jugada cargada de garra colectiva, logró batir por segunda ocasión la resistencia teutona para dictar el 2-1 definitivo.
Con este marcador, Ecuador rompió una sequía histórica al convertirse en la primera selección sudamericana en marcarle dos goles en un mismo partido de fase de grupos a Alemania en toda la historia de la competición.
El pitazo final desató las lágrimas y los abrazos en la delegación tricolor.
A pesar de haber tenido un arranque de torneo sumamente complicado donde el balón simplemente no quería entrar, la escuadra sudamericana demostró que tiene el fútbol y el carácter para competir de tú a tú en el Mundial 2026 frente a campeonas del mundo.
Alemania avanza como líder de la zona, pero Ecuador se lleva los aplausos del planeta entero.

